Dagmar Engels

Prefacio

A lo largo de las últimas décadas la cooperación europea e internacional en el campo de la educación de adultos se ha vuelto cada vez más importante para la Asociación Alemana de Educación de Adultos (Deutscher Volkshochschul-Verband – DVV).

Podemos observar este hecho por lo menos en tres dimensiones: En primer lugar, el mundo globalizado se está haciendo más cercano y más independiente en todas las esferas de la vida política, económica y cultural. En segundo lugar, vivimos en un mundo de diversidad en el que no podemos dejar de percibir las complejas realidades de diferentes sociedades y culturas, y donde —como lo ha formulado Delors— «tenemos que aprender a vivir juntos». Y en tercer lugar, todos nosotros sabemos que este aprendizaje tiene que ocurrir a lo largo de nuestra vida, o dicho de otro modo, desde la cuna hasta la tumba, y es aquí donde la educación de adultos tiene la mayor parte.

Durante muchos años he trabajado como directora de un gran centro comunitario de educación de adultos, la Universidad Popular de Ulm. Hemos percibido en el nivel local hasta qué punto los procesos europeos e internacionales han influido en nuestro trabajo. Hemos desarrollado una fuerte orientación hacia el aprendizaje intercultural, y cada semestre tenemos prioridades temáticas como p. ej. la comprensión del Islam y de nuestros vecinos musulmanes. La valoración de la diversidad ha reforzado nuestra concepción de género, tanto en la organización como en el desarrollo de una cultura del aprendizaje para todos y todas, al margen de sus antecedentes étnicos o culturales.

Como miembro de la Junta Directiva de la Asociación Alemana para la Educación de Adultos, y como presidenta del Consejo Consultivo de DVV International, me siento agradecida por estar íntimamente relacionada con el trabajo del Instituto. Evaluamos su trabajo periódicamente, y creemos que su apoyo a las iniciativas de aprendizaje global en los centros locales de Alemania, sus intervenciones en el nivel europeo para el fortalecimiento de políticas y programas de educación de adultos, y su cooperación con contrapartes de todos los continentes, es de inmensa importancia, tanto dentro como fuera de casa.

Quienes conducen la Asociación Alemana están convencidos/as de la relevancia que tiene el quehacer internacional para las perspectivas de la asociación y de sus miembros en todas partes. Con ocasión de sus primeros cuarenta años, felicitamos al Director y a todos los y las colegas, tanto de la oficina central de Bonn como de las oficinas que existen alrededor del mundo, como también a todas las contrapartes dispersas por el mundo, por su apoyo y sus esfuerzos compartidos. Estamos convencidos/as de que la educación de adultos es una pieza clave y un instrumento importante en la lucha global por la reducción de la pobreza y por un mundo en el que la gente pueda cada vez más vivir en paz y equidad.

La Asociación Alemana está agradecida a todas aquellas instancias que están financiando nuestro trabajo internacional. Se trata en primerísimo lugar del Ministerio Federal para la Cooperación Económica y el Desarrollo, que ha estado con nosotros desde comienzos de la década de los sesenta. Agradecemos al Ministerio de Relaciones Exteriores, a la Comisión Europea y a todas las demás contrapartes que nos apoyan.

Finalmente alentamos al Instituto a que siga llevando adelante todas sus actividades que representan a la Asociación Alemana y a la educación de adultos alemana en muchas asociaciones, redes y plataformas internacionales que están relacionadas con nuestra profesión y con las que trabajamos conjuntamente para reforzar la cooperación y el intercambio internacionales.