Jorge Aliaga Murillo

En estos tiempos dominados por internet se suele olvidar que en épocas pasadas fue otro el medio que revistió gran importancia para el trabajo social, la participación, el debate sobre temas de actualidad y el esparcimiento, a saber, la radio. Ello se debió, entre otras cosas, a que era perfectamente combinable con otros medios y métodos y, también, a que la podían manejar los propios participantes. También hoy en día es de gran utilidad para aquellos segmentos de la población que aún no tienen acceso a internet.

El uso de la radio con fines pedagógicos tiene una larga tradición en Latinoamérica. La radio pose la ventaja de que llega también a comunidades campesinas con una infraestructura atrasada, y que para tener acceso a ella sólo se requiere un transistor y las correspondientes pilas. Para muchas comunidades rurales la radio es también hoy por hoy la única fuente de información y entretenimiento. Radio se oye siempre y en todas partes: en el campo y en el hogar, ya sea durante la siembra y la cosecha, ya sea durante las labores domésticas y la cena.

La ventaja adicional que ofrece la radio es que con sólo unos pocos miles de dólares o euros y algo de trabajo ya se puede instalar una emisora local. Permite, además, emitir programas en diferentes lenguas. En consecuencia, es un medio idóneo para prácticar el multilingüismo en países con un idioma oficial y muchas lenguas nativas.

A la vez, se presta para abordar de manera inmediata y directa temas de interés local. No se necesita un complejo proceso de producción, investigación, redacción, corrección, impresión y distribución. Basta con redactar y grabar un guión. Además, se pueden incorporar entrevistas, las que refuerzan la impresión de una información directa y auténtica, incentivando el interés y el compromiso de los oyentes.

Una emisora local no se encuentra bajo la presión de ofrecer un programa completo de alta calidad durante la semana corrida. Esta tampoco era la costumbre en las numerosas emisoras comunales. Un programa de algunas horas, amenizado con música y canciones, es más que suficiente, siempre y cuando se observe una cierta regularidad en cuanto al horario de transmisión, y éste sea compatible con el quehacer de los oyentes.

Son numerosas las experiencias que han demostrado en qué corto tiempo una emisora local puede conquistar la atención de la población de la comuna o el suburbio correspondientes. La técnica radiofónica se puede aprender de manera rápida y es generalmente la población joven la que se identifica con el trabajo de “su” radioemisora y está dispuesta a asumir responsabilidades. Este es un elemento importante que promociona la identificación con la emisora y de esta manera contribuye a determinar y analizar los intereses propios.

Organizaciones de carácter social han reconocido que la radio es un excelente medio para llegar a la población marginada y ganar su confianza. La radio se transforma en un medio de trabajo con estos grupos; en un medio que se puede combinar con otros elementos, y cuyos contenidos se pueden reforzar mediante cartillas. Se puede combinar también con el trabajo mismo dentro de las comunidades, el cual a su vez debe guardar relación con los temas abordados en los programas de radio y en las cartillas. De esta manera, la radio promueve las iniciativas comunes. Estas entidades son en su mayoría organizaciones no gubernamentales. Pero son también numerosas las organizaciones eclesiásticas que han promovido en Latinoamérica programas radiofónicos con fines pedagógicos. Los programas de alfabetización también han aprovechado con frecuencia los beneficios que brinda la radio.

El siguiente artículo sobre la Radio ECORA de Bolivia describe los objetivos, contenidos y métodos de una emisora en una región rural, cuya población es en su mayoría de origen indígena, no emancipada desde un punto de vista cultural y económico, y que aún debe definir sus propios intereses y reencontrar sus expresiones culturales. Con sus programas en lenguas autóctonas, una emisora de esta naturaleza contribuye a la emancipación y al desarrollo de la autoestima de la población indígena. Si bien el trabajo de esta emisora tuvo lugar hace unos treinta años – un largo tiempo en nuestra disciplina, la educación continua – la perspectiva metodológica y las finalidades no han perdido actualidad.

El trabajo de ECORA, descrito aquí por Jorge Aliaga Murillo a partir de su propia experiencia, nos muestra cómo en países que viven situaciones marcadas por serios conflictos políticos, la radio y su trabajo social en favor de la población desfavorecida pueden – o incluso quizás deben – oponerse a las autoridades oficiales. La experiencia de ECORA, que finalmente no pudo sobrevivir a la dictadura boliviana, demuestra que una empresa de esta naturaleza no se puede mantener al margen de los conflictos.

Pero el cierre de ECORA no significó el fin del trabajo de radiodifusión con un compromiso social. Sobre la base de la experiencia adquirida y con una metodología más adelantada, la Radio San Gabriel, que contó con el apoyo de DVV International en lo que a sus programas bilingües se refiere, llevó adelante el trabajo iniciado por ECORA. La organización QHANA nació de Radio ECORA. Hoy en día, QHANA no sólo trabaja en la provincia de La Paz, sino en todo el país. Y, para completar el cuadro, debemos señalar que QHANA está presente en internet. Se la puede visitar en: www.qhana.org.bo

Educación Comunitaria y Radio (ECORA): una experiencia de educación comunitaria en el altiplano boliviano

Resumen

En el altiplano boliviano, región poblada por comunidades campesinas de la cultura aymara, se desarrolló una experiencia de educación comunitaria inédita en una coyuntura de dictadura militar. Posteriormente, los logros político-educativos y metodológicos fueron recuperados por algunas instituciones y ONG. En el presente artículo se describen y analizan de manera resumida los aspectos más relevantes, como un intento de sistematizar este caso de educación comunitaria.

Introducción

Esta crónica es un testimonio del trabajo de uno de los educadores del equipo que participó en todo el proceso de ejecución de esta experiencia de educación comunitaria, que se desarrolló entre marzo de 1987 y julio de 1980.

Se presenta este análisis crítico-reflexivo por considerar que se trata de un caso significativo de educación comunitaria en una coyuntura de dictadura militar y de transición al sistema democrático en Bolivia. Se desea compartir las experiencias, los logros educativos y metodológicos así como los factores limitantes. No se trata de una evaluación en el sentido estricto, sino de una mirada retrospectiva.

En primer lugar se describen los elementos más determinantes del contexto en el que se desarrolló el proyecto: el sistema político nacional, el rol de las ONG, la situación de las organizaciones sindicales campesinas.

La descripción del contexto sirve para visualizar el programa ECORA, la organización del equipo, el plan y las actividades de intervención, las metodologías, los procesos y resultados obtenidos. Luego se hace un balance de esta experiencia recogiendo las lecciones aprendidas.

Contexto

Es necesario describir el contexto dentro del cual se inició y desarrolló el proyecto ECORA a fin de que los lectores puedan tener una idea clara de la evolución y el posterior término del proyecto.

La vida política de Bolivia tiene una dinámica que muchas veces es considerada como una inestabilidad que refleja el descontento proveniente de una estructura social muy fragmentada, con una amplia base social indígeno-rural empobrecida, sectores mestizos y de clase media. El modelo económico de extracción de recursos naturales beneficia a grupos y élites urbanas, asociadas a capitales extranjeros, que controlan el poder.

En 1971, un golpe militar de derecha sofocó los intentos de movilización social que, influenciados por la guerrilla de Che Guevara, en 1967 buscaban proyectos políticos alternativos.

La dictadura militar presidida por el Coronel Banzer intentó institucionalizarse en el gobierno con aparatos políticos represivos y con recursos económicos provenientes de la deuda externa.

Simultáneamente, un escenario paralelo se fue gestando en las primeras ONG bolivianas de la década de los setenta. Con el apoyo de la Iglesia Católica y también con el de la cooperación internacional, varias ONG comenzaron a trabajar con poblaciones campesinas desfavorecidas.

El Programa ECORA se inserta en este escenario, pues en 1976 el Ministerio de Educación se propuso implementar un amplio proyecto de educación rural, denominado Proyecto Educativo del Altiplano, orientado principalmente al sistema escolar. Por recomendación de los consultores que diseñaron dicho proyecto, en 1977 se suscribió un convenio entre el Ministerio de Educación y la Asociación de Educación Radiofónica de Bolivia (ERBOL), a fin de que esta institución lleve la educación comunitaria a comunidades campesinas de tres regiones del Departamento de La Paz, próximas al lago Titicaca (provincias Los Andes, Omasuyos, Manko Kapac).

ERBOL organizó un equipo multidisciplinar que denominó Programa ECORA (Educación Comunitaria y Radio), al que se le encomendó las tareas de planificación y ejecución de dicha educación. El nombre del programa ya definió que el uso de la radio sería fundamental en la educación comunitaria. Recordemos que las emisoras de ERBOL ya tenían una trayectoria y experiencia en programas educativos para el área rural. Muchas de ellas se crearon a fines de los sesenta para emitir programas de alfabetización por radio.1

El trabajo comenzó con el diseño del proyecto, aunque casi simultáneamente se fue tomando contacto con las 30 comunidades seleccionadas para el trabajo.

Los recursos financieros del proyecto provenían del Ministerio de Educación, el que en reiteradas ocasiones retrasó los desembolsos por problemas burocráticos.

Las relaciones institucionales entre el ministerio y el conjunto del proyecto educativo del Altiplano eran muy formales y fluctuantes entre periodos de tensión, otros de mayor acercamiento y coordinación, según las diferencias de enfoques.

El diseño de ECORA

Sobre la base de la experiencia de algunas ONG, el equipo de ECORA comenzó a diseñar una propuesta de educación comunitaria. El enfoque implícito recogía el pensamiento de Paulo Freire en cuanto a procesos participativos de concientización para la transformación social y recuperación cultural. Sobre estos ejes se fue diseñando un plan para una implementación directa con un margen de apertura y flexibilidad en la confrontación con la práctica.

 

 

El Altiplano boliviana
Fuente: Jorge Aliaga Murillo

 

 

 

La estructura institucional era sencilla y funcional y se resume en el siguiente esquema:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los programas de radio

La producción radiofónica diaria (una hora en la madrugada y media hora en la noche) en idioma aymara captó rápidamente audiencia porque las comunidades se identificaban con los personajes de la radionovela, en tanto que los noticieros estaban preparados para el área rural, con entrevistas a líderes y autoridades comunales.

Los programas de ECORA verificaron y confirmaron lo que ya se había detectado en programas anteriores, de otras instituciones de promoción social, en cuanto a que el impacto de programas de radio en comunidades campesinas es considerable, siempre y cuando estén orientados hacia los intereses y la cultura de los oyentes.

El formato de los programas era muy variado. Se comenzó con una revista radial, pero ante el riesgo de que los mensajes se perdiesen, por ser demasiado numerosos, se fue creando una estructura muy simple: resumen de noticias de interés nacional y regional, comentarios dialogados. Introducción a un tema central, radionovela (con dosis de humor), temas de debate. Finalmente avisos e invitaciones a eventos. El espacio combinaba con música autóctona de la región.

Las entrevistas y reportajes sobre las comunidades de trabajo eran un canal directo para la retroalimentación. Este proceso permitía una dinámica comunicacional muy intensa.

Se realizaron sondeos para evaluar los grados de aceptación y cobertura, así como para identificar las principales demandas de la audiencia. Los resultados de los sondeos y los indicadores de recepción, las visitas a la oficina de oyentes, las cartas y grabaciones, fueron demostrando que los programas de radio tenían una audiencia numerosa y que los mensajes emitidos gozaban de gran aceptación en las comunidades.

El éxito de los programas de radio podría explicarse de la siguiente manera:

     

  • El uso del idioma nativo, en este caso el aymara, fue un factor comunicacional de acercamiento y entendimiento con las comunidades. En Bolivia existe una larga tradición de programas de radio en idiomas nativos. Se siguió esta corriente.

       

       

  • Se buscaron nuevos formatos radiofónicos, como por ejemplo el noticiero aymara campesino y la radionovela.
  • Las entrevistas, opiniones, el enfoque de revalorización cultural.
  • La calidad técnica de las grabaciones, gracias al trabajo de expertos y profesionales.
  • Horarios acordes con el ritmo de vida rural. Alquilar los espacios de radio tiene la ventaja de poder seleccionar los horarios con la mayor audiencia en la población meta.
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Entre las limitaciones se debe mencionar el escaso tiempo de los espacios alquilados (no se disponía de emisora propia). Muchas veces se habría requerido de más tiempo para los programas, especialmente debido a la creciente demanda, pero la rígida programación de la emisora restringía los horarios al tiempo contratado.

También se debe mencionar la fugacidad de los mensajes radiofónicos, aunque esta limitación es propia del medio, a la vez que el tiempo de emisión era insuficiente para presentar adecuadamente los temas, de ahí la necesidad de reforzarlos y complementarlos con otros medios y con actividades educativas presenciales.

El trabajo directo en las comunidades

Los programas de radio sirvieron para ganar la confianza de las comunidades. Este hecho facilitó la aceptación de los equipos de campo para los eventos de capacitación, donde los contenidos y el enfoque de los temas les eran ya familiares a los y las participantes.

Los eventos de capacitación en producción agropecuaria abordaban problemas cotidianos de las familias campesinas. A diferencia de otros proyectos, que llegaban con propuestas técnicas para determinados productos, los técnicos de ECORA dialogaban con la comunidad a fin de identificar los temas y problemas generadores, específicos de cada comunidad. Conjuntamente se desarrollaban estos temas integrando también los aspectos socio-políticos (situación del país y del campesinado en el análisis de coyuntura, conocimiento de los derechos y de las leyes pertinentes a los temas). Al terminar los eventos se planificaban acciones y se asumían compromisos comunes, derivados de los temas analizados.

Otro factor que facilitó el trabajo de campo fue la cercanía física entre los equipos y las comunidades de trabajo, gracias a las oficinas regionales. En tres poblaciones estratégicas se abrieron oficinas del Programa, donde también vivían los técnicos que ofrecían atención directa y visitaban diariamente las comunidades.

En estas oficinas regionales en muchas ocasiones se realizaron talleres y debates. También sirvieron como centros de distribución de cartillas y materiales educativos.

Las visitas regulares a las comunidades a fin de coordinar tareas de capacitación, demostración y extensión agropecuaria, permitieron un relacionamiento directo con dirigentes y autoridades locales, con maestros de escuela y algunos agentes de desarrollo de otras instituciones.

De esta manera los aprendizajes presenciales y el trabajo de los otros medios se complementaban mutuamente, ya que en las comunidades se podían percibir los grados de mayor o menor aceptación de los mensajes radiales e impresos, se podían recoger inquietudes y opiniones de la comunidad.

Los equipos de campo elaboraban un calendario de visitas a las comunidades para organizar eventos intercomunitarios, talleres, asambleas, ferias educativas.

Las ferias educativas

Las ferias educativas, o festivales, se transformaron en eventos destacados, con una marcada movilización y participación, ya que durante todo un día se realizaban concursos de productos, demostraciones agrícolas, ganaderas, campeonatos de fútbol, etc. La merienda, de acuerdo con una tradición de la región, era compartida entre los asistentes.

Una de las mayores atracciones de las ferias fueron sin duda las presentaciones de teatro popular. Algunos personajes de las radionovelas, con los que la audiencia estaba familiarizada y con los cuales se identificaba, se personificaban en el teatro, en vivo. Estas presentaciones permitían la participación inmediata de los asistentes, porque los actores (locutores, miembros del equipo y promotores de la comunidad) dialogaban con el público. Las ferias se cerraban generalmente con presentaciones de conjuntos folklóricos de las comunidades, generando un ambiente de fiesta y de revalorización cultural, ya que se premiaban los mejores grupos que recuperaban la música y la danza autóctonas de la región.

En el contexto de estas ferias se exhibían paneles con fotografías, artículos, afiches y avisos sobre los temas y mensajes de radio y las cartillas.

 

 

Radioemisora popular en los Andes Patagónicos
Fuente: G. Gutiérrez, EAD Nr. 47, 1996, p. 297

 

 

En promedio asistían a las ferias unas 500 personas, entre adultos, jóvenes y niños de las comunidades cercanas. Debido a la difícil organización de estas ferias, su frecuencia no pudo ser mensual, como deseaban las regiones. Una feria educativa suponía la movilización de todo el equipo para atender las diversas actividades y aspectos de la feria.

Un balance crítico de las ferias educativas demuestra que si bien eran eventos de movilización y participación comunitaria, las limitaciones de tiempo no permitían una optimización de los recursos educativos, que pasaban casi desapercibidos a lo largo del día. Si bien el variado programa de actividades atraía la atención de la población, demandaba muchos esfuerzos institucionales.

Quedó sin hacerse una evaluación crítica, debido a que esta modalidad educativa todavía se encontraba en proceso de experimentación. De manera que quedó pendiente el diseño de otras formas de ferias, su diversificación, o la incorporación de nuevos elementos como el cine o el video. El teatro popular fue una actividad esporádica, ya que mantener un grupo estable y una producción permanente de libretos estaba fuera del alcance del equipo, que solamente podía participar en las presentaciones de teatro cada tres meses debido al exceso de las tareas habituales en materia de producción radiofónica.

La propuesta educativa

Como ya se adelantó en la primera parte de esta crónica, el pensamiento de Paulo Freire y de la Educación Popular estuvo implícito en la propuesta educativa de ECORA, que se puede resumir en los siguientes ejes en cuanto a objetivos:

     

  • Concientizar a las comunidades campesinas para que asuman un rol protagónico en acciones de desarrollo comunitario, organización sindical, defensa de sus derechos, restitución del sistema democrático, revalorización cultural.
  • Movilizar a las comunidades para que mejoren las condiciones de intercambio de sus productos, aumentando la productividad y exigiendo precios justos.
  • Promover la participación de la comunidad en las diversas acciones al servicio de los objetivos planteados.
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Para lograr una mayor efectividad de los mensajes y contenidos se optó por combinar e integrar los medios disponibles (medios masivos como radio y cartillas, y minimedios como radiocassette, papelógrafos, demostraciones prácticas agropecuarias) con actividades presenciales (talleres, reuniones y asambleas comunitarias, ferias educativas).

La educación comunitaria fue concebida por el equipo como un espacio abierto a la creatividad, a la participación de la población para determinar los temas que más respondiesen a sus necesidades productivas, organizativas y culturales. Los métodos eran de carácter participativo, flexibles en cuanto a contenidos y variables en cuanto a la población meta (adultos, mujeres, jóvenes, autoridades originarias, líderes sindicales, maestros).

Al tratarse de una experiencia de educación no-formal, se evitó crear modelos e instrumentos que estructuraran y condicionaran excesivamente, para no cometer los errores de otras experiencias de educación comunitaria, que terminaron transformándose en programas de educación formal (alfabetización, cursos especializados), que excluían a otros sectores de la comunidad.

La guía temática era un documento con una estructura curricular amplia y flexible, que recogía tanto los temas de interés de las comunidades como otros, seleccionados por servir a los objetivos institucionales. El desarrollo de los temas de acuerdo con el calendario agrícola y las festividades cívicas, fue una forma de presentar los temas.

Temas socio-políticos: Derechos Humanos, CPE, Ley de Reforma Agraria, sistemas de gobierno. La economía mundial, la deuda externa. Formas de organización. La estructura social boliviana.

Temas relacionados con la producción: Costos de producción, aumento de la productividad (variedades de papa, cuidados de la semilla, siembra-cosecha, cuidados del ganado).

El desarrollo de los temas y de las actividades presenciales se encontraba bajo una autocensura, a pesar de que era un proceso de transición de la dictadura a la democracia. Era un periodo delicado desde el punto de vista político, porque el poder todavía estaba controlado por el esquema dictatorial.

Pese a las restricciones, en los dos años de existencia el equipo trabajó muy efectivamente y su proyecto educativo fue exitoso.

El equipo no adoptó modelos prefabricados. La propuesta se fue moldeando de acuerdo con la práctica, por considerarse que la educación comunitaria es un proceso dinámico y participativo donde la comunidad y la institución trabajan en el campo de la educación de adultos permanente, no-formal, para generar toma de conciencia y promover la organización y movilización en favor de acciones de transformación social y de mejoramiento de la calidad de vida de las familias campesinas.

La propuesta de desarrollo rural

El enfoque productivo del Programa ECORA se basaba en la economía campesina, una forma de producción que prioriza el autoconsumo, todavía vigente en la región y en la mayoría de las comunidades campesinas de Bolivia. Se vió la necesidad de una mayor autogestión en la cadena productiva, a fin de lograr precios más justos. Asimismo, se promovió un aumento de la productividad para asegurar la alimentación y los ingresos de las familias.

La organización, la participación y la capacitación integral de la comunidad en actividades productivas fueron los ejes centrales de la propuesta. Acciones colectivas en base a acuerdos y consensos son parte de las tradiciones de la organización campesina. La participación en decisiones y acciones productivas involucra a los individuos y al conjunto de la comunidad. Una capacitación que complementa contenidos sociales con aquellos meramente técnicos promueve el trabajo y la innovación productiva.

En la región se estaban llevando adelante también otros proyectos, cuyos enfoques sin embargo eran desarrollistas-tecnicistas, y que tenían como objetivo aumentar la producción individual con el uso indiscriminado de pesticidas y fertilizantes (es decir, propuestas totalmente distinta a la de ECORA). Otorgaban créditos para maquinarias agrícolas con intereses altos. Este tipo de proyectos fueron de corta vida y dejaron una secuela negativa en la infraestructura, en la maquinaria y pago de la deuda del Estado a organismos internacionales.

 

 

 

Radioemisora popular en los Andes Patagónicos
Fuente: G. Gutiérrez, EAD Nr. 47, 1996, p. 301

 

 

Por las condiciones geográficas, en el altiplano boliviano los índices de pobreza de las familias campesinas son altos (alturas de 3.000 metros s/n/m, clima seco y frío). Como consecuencia de ello, la agricultura y ganadería si bien son actividades de alto riesgo, son a la vez las únicas fuentes de ingresos de las familias. A esta situación se añade la carencia de servicios básicos (agua, electricidad, educación, salud). Por otra parte se dispone de un gran potencial organizativo para el movimiento social boliviano, una cultura ancestral con sus propias racionalidades productivas (algunas de ellas olvidadas durante la época de la colonia, como por ejemplo la diversidad de pisos ecológicos) e importantes recursos naturales. Todo ello son valores que deben ser considerados al momento de desarrollar procesos de educación comunitaria y desarrollo.

Método de trabajo: combinar medios

Pese a la buena receptividad de los programas radiofónicos, a pesar de las limitaciones de la radio (unidireccionalidad, fugacidad de los mensajes, relación impersonal), se consideró la necesidad de complementar y combinar medios, tales como las cartillas y los eventos interactivos denominados ferias educativas, que a continuación se describen más detalladamente.

Las cartillas Arusquipasiwi

A las cartillas, materiales impresos educativos, se las llamó Arusquipasiwi, nombre aymara que invita al trabajo colectivo. En un comienzo estos folletos tuvieron una producción quincenal, pero más adelante, debido a la alta demanda, la frecuencia fue semanal.

Propósito de las cartillas era fijar los principales contenidos de los programas de radio. En consecuencia, la radio y las cartillas fueron elementos que se complementaban tanto por la información como por los temas de reflexión que compartían. Los mismos contenidos eran explicados y desarrollados con mayor detención en los eventos presenciales del trabajo de campo.

Los contenidos y mensajes de las cartillas se seleccionaban de una guía temática elaborada por el equipo; era una especie de lista similar a una estructura curricular, que respondía a los objetivos institucionales. En la guía los temas se encontraban divididos en áreas: socio-política, organizativa, socio-cultural, económico-productiva. De las áreas se bajaba a temas generales como la organización en la comunidad, derechos, agropecuaria, salud, la mujer campesina, la cultura aymara. Debido a la censura oficial, los temas políticos eran abordados con gran sensibilidad.

Esta guía era de tal manera flexible, que según los acontecimientos se podían incorporar nuevos temas, adelantar otros o postergar algunos. Los contenidos de la guía se trataban de manera integral, es decir, relacionando los temas y buscando su aplicación práctica, para evitar un tratamiento sectorial.

El tamaño de la cartilla era medio oficio, de una a ocho páginas. Eran de fácil manejo y muy didácticas en la presentación de los textos y dibujos. Gradualmente su fueron incluyendo gráficos y fotografías. Durante el tiempo en que existió el programa ECORA se llegaron a producir 100 números.

La cartilla tenía una portada en que se anunciaba el tema principal y se amenizaba con un dibujo motivador. En las primeras dos páginas se desarrollaba el tema principal (por ejemplo, la reforma agraria), mientras que en las siguientes dos se relacionaba el tema con otros aspectos de la vida campesina (la tenencia de la tierra, el minifundio y la producción). La quinta página contenía un resumen semanal de las principales noticias del país. Las páginas seis y siete reproducían los dibujos, las cartas y las noticias enviadas por las comunidades. La última página se dedicaba a temas de salud y misceláneas.

 

 

 

“Comercio” para CD
Fuente: Jorge Aliaga Murillo

 

 

 

Las hojas de preguntas y respuestas

En las cartillas se incluía —a título de suplemento— una hoja con preguntas que se esperaba fuesen contestadas de manera individual o colectiva. Esta hoja incluía una tarea sobre temas comunales. Por ejemplo: Describe y dibuja los paisajes y recursos naturales de tu comunidad. Las respuestas y las cartas, aparte de ser un elemento evaluativo, servían como ejercicios de lectura y escritura. Las respuestas eran escritas en español, pero aquellas personas que carecían del necesario dominio de la escritura, podían hacerlo oralmente mediante grabaciones.

Con las preguntas se pretendía reforzar la información de los mensajes principales, la reflexión sobre los problemas y su aplicación en la vida práctica. Por ejemplo: ¿En qué fecha se promulgó la Ley de Reforma Agraria? ¿Cuáles son las consecuencias del minifundio? ¿Dónde y cómo se tramitan los títulos de reforma agraria?

El método de distribución de cartillas y recepción de respuestas funcionó con regularidad, pese a las distancias y a la falta de tiempo. Sin embargo, algunas comunidades distantes no pudieron devolver sus respuestas oportunamente.

Este desfase ocasionó problemas en la revisión y sistematización de las hojas de respuesta, porque la producción semanal continuaba distribuyendo nuevas preguntas. Los programas de radio comentaban las respuestas recibidas y muchos oyentes reclamaban porque sus respuestas no habían sido atendidas, cuando en realidad aún no habían sido recibidas en la oficina.

En algunos casos se extraviaron las respuestas, pero, no obstante, la distribución de las cartillas y recepción de las respuestas tuvo su propia dinámica.

Los métodos combinados, a saber, la difusión de programas de radio, las cartillas interactivas y el trabajo comunitario directo, generaron procesos acelerados de organización de la comunidad. Algunos líderes comunales fueron nombrados dirigentes de sus regiones, llegando incluso a formar parte de la organización campesina nacional, la Central Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), que se fundó en 1988 y que tiene un peso político importante en la vida nacional.

El término de ECORA

El desarrollo del trabajo de ECORA tuvo un término imprevisto, a saber, el golpe militar del 17 de julio en 1980, ya que el nuevo gobierno dictatorial prohibió las garantías ciudadanas, impuso toque de queda y la circulación fuera de las ciudades fue restringida y controlada. En esas condiciones políticas todo trabajo socio-educativo en comunidades campesinas hubo de ser suspendido, al menos en los primeros meses.

Un reducido grupo de técnicos del equipo permaneció activo en condiciones de semiclandestinidad para formalizar el término del programa ECORA, para evitar que la institución fuese intervenida y se obligase al personal a utilizar los recursos existentes para hacer propaganda en favor del gobierno dictatorial, confundiendo a la audiencia con un cambio del discurso. Ante esa posibilidad, se aceleró el final del Convenio entre el Ministerio de Educación y ERBOL. De esta manera se garantizó la seguridad del personal que permaneció en Bolivia.

Formalmente se dio por concluido el contrato de ERBOL con el Ministerio de Educación y se puso término al programa ECORA.

Sin embargo, luego del cierre se inauguró un nuevo programa denominado Centro Qhana de Educación Popular (qhana es una palabra aymara que significa luz del amanecer).

El nuevo programa tuvo un estatus institucional diferente al de ECORA, porque QHANA nació como entidad privada sin fines de lucro, es decir, como una ONG independiente. Obviamente, sólo se pudo retornar a las comunidades de trabajo después de varios meses, cuando las condiciones políticas mejoraron y las libertades democráticas se restablecieron.

El Centro Qhana continúa trabajando en diversas regiones del departamento, dispone de una emisora de radio propia y ha diversificado su trabajo. Muchas de sus actividades y métodos de trabajo recuperan las experiencias de ECORA, en algunos casos las van mejorando o transformando.

A manera de conclusión

Paradójicamente, a diferencia de lo que habitualmente se afirma en cuanto a que los impactos educativos se verifican en el largo plazo, en el caso de ECORA en dos años y medio se lograron avances significativos:

     

  • En lo organizativo, el proyecto contribuyó a restituir las organizaciones sindicales originarias en los niveles comunales, regionales e incluso nacional. Se formaron dirigentes y líderes que participaron activamente en procesos políticos de retorno al sistema democrático. Posteriormente, algunos dirigentes fueron elegidos concejales municipales.
  • En lo educativo, después de dos años del término de ECORA y gracias al trabajo de Qhana, se puso en funcionamiento el Centro de Capacitación Campesina Autogestionario de Corkeamaya, donde se forman líderes y promotores agropecuarios.
  • En lo productivo, la formación de promotores campesinos ha dado continuidad a las innovaciones y mejoras productivas y de comercialización que se iniciaron con ECORA.
  • En lo comunicacional, se creó una tradición en la audiencia campesina de participación en programas de radio, incluso en la producción de sus propios materiales, mediante grupos de jóvenes productores campesinos.
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Las lecciones aprendidas en ECORA pueden sinterizarse en los siguientes enunciados:

Construir colectivamente una propuesta de educación comunitaria sin restricciones conceptuales ni metodológicas y sin transferir otros modelos, fue un factor positivo que dio espacio a la creatividad e innovación. La formación de un equipo multidisciplinar con objetivos comunes facilitó el debate interno, democrático, en un ambiente de diálogo permanente.

El análisis político e ideológico abierto a corrientes progresistas (Paulo Freire, Teología de la Liberación, pensamiento marxista) enriqueció la propuesta educativa del programa, aunque estas corrientes no estuvieran explicitadas en los documentos institucionales.

 

 

 

Dansa tradicional
Fuente: Jorge Aliaga Murillo

 

 

 

El aprendizaje permanente de la lectura de la realidad, tanto de la coyuntura general como de la vida cotidiana comunitaria, sirvió de instrumento para integrar los conocimientos del equipo con las necesidades y la cultura campesina, para ir adecuando los contenidos y mensajes más pertinentes.

El haber optado por un enfoque participativo más que por uno conductista, que era el favorizado en aquella década por servir al sistema político autoritario, promovió la receptividad y dinamizó las acciones que se desarrollaron en las comunidades.

Integrar y combinar la radio, el material impreso y la acción de campo con instrumentos como las cartillas, los eventos presenciales masivos y grupales, con los temas y contenidos socio-culturales y productivos, permitieron logros cercanos a los objetivos.

El equipo de ECORA no estuvo exento de caer en cierto activismo que le restaba dedicación a otras tareas como la coordinación con otras instituciones o la participación en redes (todavía incipientes en esa época).

Finalmente, la alta dosis de compromiso personal de los miembros del equipo por transformar la sociedad boliviana a fin de mejorar las condiciones de vida de los campesinos, hizo posible la implementación de la propuesta del programa ECORA con los resultado y logros reportados en esta crónica.

 

 

 

Reunión à nivel comunitário
Fuente: Betzabéth Zambrana Urizacari

 

 

 

Notes

1 Radio San Gabriel, ACLO, Pio XII, Radio San Rafael, Radiofónicas Fides, entre las más antiguas que funcionan en diferentes regiones del país.