Valéria O. Vasconcelos

En este artículo se da cuenta de una experiencia en el ámbito de la educación popular y de los círculos culturales, la cual se inscribe en el proceso de formación de Consejos Deliberantes en dos unidades de conservación: Riozinho do Anfrísio (Arroyo de Anfrísio) y Río Iriri, situadas en la Terra do Meio (Tierra del Medio), en la región amazónica. El empoderamiento de la comunidad, basado en prácticas de diálogo y participación, parece ser una de las alternativas al clima de pugna y presiones que prevalece en la región, donde los intereses se contraponen por ser los actores sociales tan diversos como las intencionalidades que los congregan o que los apartan entre sí. La metodología y las experiencias de vida pueden servir como parámetros para otras iniciativas emprendidas con las poblaciones tradicionales, ya sea que permanezcan o no en las unidades de conservación. Es importante observar, sin embargo, que los problemas identificados aquí son de carácter regional, y por esa razón las soluciones fueron concebidas dentro de sus propias especificidades e idiosincrasias. Valéria Vasconcelos es docente de la Universidad de Uberabas en el estado federal de Minas Gerais en Brasil.

Poblaciones ribereñas en la Región Amazónica y conservación de la cultura tradicional: dilemas en una sociedad globalizada

A modo de introducción

No queremos defender sólo el medio ambiente; queremos defender el ambiente completo
                                                                                                      (Osmarino Amâncio)

Durante las últimas décadas, la región amazónica ha sido el centro de atención de varios intereses distintos, puesto que diversos países, con dispares objetivos, están llevando progresivamente la voz cantante en los debates en torno a temas tales como desarrollo y ambientalismo. Dichos intereses en la región (principalmente en el sector brasileño) son, además de contrapuestos, bastante ambiguos, por cuanto los actores sociales son tan disímiles como las intencionalidades que los agrupan y los separan:

Pese a la evidente polarización entre desarrollistas y ambientalistas, los elementos en pugna no llegan a constituirse en bloques homogéneos. En ese escenario es posible identificar diversos actores sociales, como los empresarios regionales y nacionales, las multinacionales con intereses económicos en la región, además de otros con influencia nacional como los militares, que procuran recuperar su influencia en la geopolítica de la región.

(Garnelo y Sampaio, 2005, p. 762)

Los debates sobre la región amazónica congregan no sólo a aquellos que pretenden conservar y mantener la selva intacta, sino además a quienes se sienten cautivados por su riqueza inconmensurable, que comprende una infinidad de subjetividades en esta compleja red de relaciones que configuran la vida en una sociedad cada vez más globalizada. La región amazónica es plural. Es este vasto territorio —que ocupa nueve estados brasileños, superficie equivalente a más de la mitad del territorio nacional—, en el país de las aguas, existen y coexisten la mayor biodiversidad del planeta, los incalculables recursos naturales, así como un patrimonio natural y cultural tan enorme como su ecosistema.

No obstante, las personas que viven en y de la selva participan con menor frecuencia en las discusiones; como observan Whitaker y Fiamengue (2002), rara vez vemos participar a los otros, que estarían representados por todas las poblaciones tradicionales (campesinos, nativos, indígenas y pueblos silvícolas) explotadas por el sistema económico, con sus articulados perversos (p. 20). Los autores hacen notar el prejuicio que existe en contra de esas poblaciones, el cual queda de manifiesto cuando, al tratar de mantener un equilibrio en relación con el ambiente, al resistir las embestidas del sistema y al defender su cultura y su tradicionalismo en su interacción con el ecosistema, se les tilda de primitivos, salvajes y reaccionarios. Por otra parte, cuando esas poblaciones ceden a las presiones y comienzan a actuar conforme a las normas del mercado, se les acusa de apartarse de la tradición, de destruir el ambiente, el cual, a su vez, ya ha sufrido en reiteradas ocasiones el impacto de las mismas fuerzas económicas que acabarán por neutralizar cualquier resistencia a la integración. En suma, si se esfuerzan por integrarse se les acusa de depredar el ambiente, y si se resisten, se les acusa de impedir el progreso (p. 20).

Esos pueblos de la selva pluvial viven en un escenario inestable, sometidos a presiones y conflictos difíciles de resolver. Por añadidura, las medidas gubernamentales son muy incongruentes, ya que en algunos casos respaldan las actividades de depredación y les otorgan incentivos tributarios, mientras que en otras circunstancias fomentan los mecanismos de protección.

La lucha de los extractores de caucho

Entre los movimientos sociales de la región amazónica brasileña hay uno que merece especial atención: el de los extractores de caucho.

El período de auge del caucho en Brasil tuvo lugar principalmente entre 1850 y 1970, y se caracterizó por migraciones desde distintas regiones del país, principalmente desde el norte y el noreste. Los soldados del caucho, como llegaron a ser conocidos los hombres que se desplazaron hacia la región amazónica para trabajar en la extracción del látex de los árboles del caucho, tuvieron que adaptarse a un contexto absolutamente desconocido, incorporando a sus conocimientos agrícolas los aprendidos de los habitantes nativos, aunque las relaciones entre ambos grupos fueron bastante conflictivas y a menudo hostiles. Gracias a las luchas sociales libradas por ese movimiento finalmente se consiguió la promulgación de políticas públicas específicas destinadas a mantener y conservar la naturaleza, como también los valores y la cultura de las poblaciones tradicionales no autóctonas, que se tradujeron en las llamadas Reservas Extractivas.

La Reservas Extractivas

Las Reservas Extractivas (RESEX) son áreas utilizadas por las poblaciones extractivistas tradicionales que viven de la agricultura de subsistencia, de la microganadería y de la extracción de recursos naturales de la selva pluvial. El principal objetivo de esas unidades de conservación es proteger la cultura y la forma de vida de esas poblaciones, además de resguardar los recursos naturales en la zona (Proyecto de ley Nº 9.985, 18 de julio de 2000, Art. 18º, p. 7).

 

 

 

Casas de ribereños
Fuente: Valéria Vasconcelos O.

 

 

 

 

Según Osmarino Amâncio, conocido activista en la lucha por la creación de esas áreas protegidas, en una época en que luchaban por subsistir y mantener su forma de vida, los extractores de caucho comenzaron a organizarse como movimiento social sin una tradición de colectividad, principalmente debido a las condiciones de aislamiento propias de la existencia en la selva. En opinión de Amâncio, si bien hoy el desarrollo sostenible es un tema de interés palpitante, para los pueblos indígenas y para los extractores se trata de una práctica generalizada hace muchos años.

El éxito de los extractores en su empeño por establecer las áreas protegidas se extendió a todo el país,1 y la diversidad de las poblaciones residentes sigue siendo el rasgo dominante en estos movimientos sociales que defienden los derechos humanos fundamentales. Con todo, para implementar una RESEX conforme a la ley es preciso elaborar un Plan de Gestión, el cual a grandes rasgos consiste en una delimitación, en conjunto con la comunidad, de las normas de explotación a que deberán atenerse los residentes y sus socios potenciales. La experiencia que se describe en este artículo se refiere específicamente a algunos pasos conducentes a la elaboración de planes de gestión por parte de dos RESEX —Río Iriri y Riozinho do Anfrizio—, y los debates que se sostuvieron en torno a la educación de la población, con miras a problematizar el desafío que supone mantener su cultura tradicional en una sociedad globalizada. Los círculos culturales se establecieron en las márgenes del Iriri y del Anfrísio, en salas o cobertizos construidos con madera, marga y fibra de babassu, y estaban formados por hombres y mujeres con profundas raíces históricas en la Terra do Meio, dispuestos a entablar un diálogo pleno de símbolos y significados asociados a su rutina cotidiana:

Educadores y educandos, liderazgo y masas, co-intencionados hacia la realidad, se encuentran en una tarea en que ambos son sujetos en el acto, no sólo de descubrirla y así conocerla críticamente, sino también en el acto de recrear este conocimiento. (Freire, 1977, p. 61)

Terra do Meio y población ribereña

La Terra do Meio, situada en el estado de Pará (región septentrional de Brasil), en la cuenca hidrográfica del río Xingú, es una región muy rica en biodiversidad y uno de los mosaicos de áreas de conservación más extensos del mundo. En esta región se encuentran unidades de conservación federales y estatales, como las Terras Indígenas; un parque nacional; una estación ecológica (ESEC); una selva nacional (FLONA); una selva estatal (FLOTA); un área estatal de protección ambiental (APA); y dos reservas extractivas.

Los actuales habitantes son remanentes de los soldados del caucho que han permanecido en la región incluso después de la disminución en la demanda del látex amazónico. Estos pobladores ribereños se han establecido en las márgenes de los ríos, en estrechas riberas (igarapés) y pantanales (igapós), y viven básicamente del extractivismo.

Los recursos naturales de la selva tienen distintos usos entre los pobladores ribereños de la región. Para algunos de ellos, la pesca, aligual que la agricultura, son sólo actividades de subsistencia, mientras que para otros también constituyen una fuente de ingresos. Lo mismo ocurre con los demás productos como la miel, las hierbas medicinales, los frutos comestibles y frutos utilizados para extraer aceite (de la copaiba, del manzano silvestre, de la pataua o del babassu). La madera se emplea, en general, para construir casas o canoas, y también para cocinar. La caza sólo sirve para procurarse alimento.

(Salazar y otros, 2008, p. 27)

 

 

 

Aprendiendo a escribir, incluso in luz
Fuente: Valéria Vasconcelos O.

 

 

 

 

Las dos reservas se encuentran muy aisladas geográficamente. El municipio de Altamira es considerado el más grande de Brasil y del mundo en cuanto a extensión territorial.2 Para llegar desde el principal punto geográfico del municipio hasta el lugar más apartado de la RESEX de Riozinho do Anfrísio, uno puede tardar entre 5 y 15 días en bote, dependiendo de la estación del año. Asimismo, las viviendas o las localidades dentro de las RESEX están separadas por enormes distancias, comúnmente 20 a 30 kilómetros unas de otras.

La población de la RESEX de Río Iriri es de 235 habitantes, distribuidos entre 51 familias en 23 localidades. La mayor concentración demográfica es de 30 residentes de 7 familias. En el lugar con menor concentración sólo vive una persona.

La población de la RESEX de Riozinho do Anfrísio es de 261 habitantes, distribuidos entre 52 familias. El área con mayor concentración demográfica tiene 53 habitantes y 9 familias, y en aquella con menor concentración sólo vive una persona.

La educación se basa fundamentalmente en la oralidad, y los conocimientos se transmiten diariamente de padres y madres a hijos e hijas, en una práctica solidaria de aprendizaje ancestral profundamente vinculada a la naturaleza. Esos valores están presentes en su rutina cotidiana y en la memoria comunitaria, ya sea que se trate de sazonar las recetas de aceite de babassu, de preparar remedios con componentes selváticos, o incluso de cuidar de los árboles y los animales. La mayoría de los bebés que nacen en la zona ribereña son recibidos por parteras del vecindario. Hijos e hijas suelen nacer y crecer entre muchas madres: aquella que los saca del mundo de su madre biológica y los recibe en el mundo exterior (las mães de pegação, como se les llama a las parteras); aquella que los protege como madrina; y aquella que decide, o a la que se le encomienda, criar a un niño o una niña que, si bien no ha salido de su vientre, se transforma en su hijo o hija de por vida. Así pues, la red de atención de que gozan niños y niñas se extiende considerablemente, y gracias a esa amplia cadena de relaciones ellos reciben los cuidados de todos (o de casi todos) los adultos que viven en la región. La educación de niños y niñas es un deber socializado y se imparte en diversas comunidades de aprendizaje de manera diaria y endógena, en un contexto ancestral y tradicional.

Es dentro de esta la modalidad de educación, basada intrínsecamente en la oralidad, como ha sido formada la comunidad. Sólo durante la época de auge del caucho (aproximadamente en las décadas de 1940 y 1950) funcionaron escuelas formales en la región, pero se trató de una situación puntual que no duró mucho tiempo. Como consecuencia de esa negación de derechos, en ambas reservas se diagnosticó una tasa de analfabetismo de 80 %:

La persistencia del analfabetismo es uno de los indicadores más significativos de desigualdad política, socioeconómica y cultural, que limita el valor esencial de la dignidad humana. La presencia del analfabetismo siempre se asocia a condiciones de subdesarrollo, marginalidad y aislamiento […] La geografía del analfabetismo coincide casi exactamente con la geografía de la pobreza, con escasas excepciones. (Torrado, 1991, p. 51)

La valoración del modo de vida tradicional

Las prerrogativas legales que rigen la convivencia en las RESEX exigen que todas las iniciativas que se emprendan se basen en el diálogo y la participación de las comunidades tradicionales comprometidas o afectadas. El discurso oficial refleja la intencionalidad política de un partido que se originó en los movimientos sociales, e incluso si ese discurso no se traduce en hechos concretos, señala una vía democrática hacia la transformación social.

No ahondaremos aquí en las contradicciones entre discurso y práctica que, tanto ahora como en el pasado, se observan en las diversas esferas gubernamentales; cabe advertir, eso sí, acerca del uso histórico de discursos progresistas desde los estratos superiores a fin de mantener a las clases oprimidas en su actual situación. Una de las acusaciones formuladas por Freire en relación con la educación bancaria se refiere a prácticas similares:

el educador es quien actúa; los educandos son aquellos que tienen la ilusión de que actúan en la actuación del educador. (Freire, 1977, p. 68)

Muchas

metodologías participativas solo han servido para legitimar procesos autoritarios disfrazados de procesos dialógicos: los responsables de conducir un proceso de gestión participativa acaban por imponer sus ideas e ideales, muchas veces con la mejor de las intenciones, sin percatarse de que luchar por la liberación de los oprimidos no es una donación hecha por el liderazgo, sino resultado de su concientización. (Freire, op. cit., p. 58)

 

 

 

Círculo cultural
Fuente: Valéria Vasconcelos O.

 

 

 

El objetivo de crear un Consejo Deliberante en las RESEX es garantizar un mayor entendimiento y una mejor integración entre los actores sociales de la región, teniendo en cuenta sus aspectos históricos, sociales y culturales, e intentando proteger a las comunidades tradicionales que viven en ella, como asimismo certificar y/o mejorar las prácticas sostenibles de explotación de los recursos naturales de la selva. Considerando que la creación de las reservas extractivas representa, incluso en la actualidad, un enorme logro de los movimientos sociales, pusimos en marcha junto con la población un proceso de lectura del mundo y de problematización de ese mundo vivido, a fin de encontrar nuevas maneras de fortalecer la identidad local aprovechando esa ampliación de los horizontes.

Los círculos culturales fueron establecidos en cuatro localidades distintas de cada RESEX, escogidas por las comunidades, y en ellos se discutieron los asuntos más relevantes asociados a la rutina cotidiana de las personas involucradas. El tema generador que motivaba a los participantes era la formación del Consejo Deliberante, para lo cual era necesario debatir sobre sostenibilidad, producción, comercialización, territorialidad, valores y pertenencia. Por consiguiente, la lec tura del mundo se originó en el conocimiento que jóvenes y adultos tenían de la realidad en que estaban insertos y, más adelante, en la problematización de la lectura, hasta que al final fueron capaces de proponer maneras de resolver los problemas planteados:

Antes de escribir y leer […] los educandos deben percibir la necesidad de otro proceso de aprendizaje: el de escribir acerca de la propia vida, el de ‹leer› acerca de la propia realidad, lo que no será posible si no toman la historia en sus manos, para que, al hacerlo, sean hechos y re-hechos por ella.

(Freire, 1982, p. 16)

Las reuniones de alfabetización se celebraron diariamente en cada RESEX durante alrededor de quince días, y los educadores populares se fueron formando durante el proceso gracias al contacto diario con los ribereños, identificando distintas percepciones y compartiendo nuevos conocimientos, siempre insistiendo en la importancia de la participación y del diálogo para garantizar una mejor comprensión de su realidad construida históricamente, de modo que al final sean capaces de intervenir críticamente en ella. Como señala Freire:

Desde los comienzos de la lucha por la liberación, por la superación de la contradicción opresor-oprimidos, es necesario que éstos se vayan convenciendo de que esta lucha exige de ellos, a partir del momento en que la aceptan, su total responsabilidad. Lucha que no se justifica sólo por el hecho de que pasen a tener libertad para comer, sino libertad para crear y construir, para admirar y aventurarse. Tal libertad requiere que el individuo sea activo y responsable, no un esclavo ni una pieza bien alimentada de la máquina. No basta que los hombres dejen de ser esclavos, si las condiciones sociales fomentan la existencia de autómatas, el resultado no es el amor a la vida sino el amor a la muerte. (Freire, 1977, p. 33)

Las palabras generadoras se referían a la organización social (familia, comunidad); a las prácticas de subsistencia y generación de ingresos (recolección, caza, agricultura, pesca); a las formas de comercialización (venta al detalle, a precios altos o bajos); a los recursos naturales locales (babassu, copaiba, nuez de Brasil); a los riesgos (uso del fuego, eliminación de la basura); a los roles sociales (hombres, mujeres); y a las instancias de decisión (asociación, consejos, voto), entre otros aspectos.

Desafíos en una sociedad globalizada

Los Consejos Deliberantes fueron formados ajustándose a una relación horizontal de la que todos se benefician, sin instrumentalizar el proceso educativo, pero involucrándose y comprometiéndose con él. Se ha garantizado y comprometido la posibilidad de que en esos espacios de toma de decisiones participen hombres y mujeres ribereños, quienes están adquiriendo una conciencia crítica cada vez mayor de sus derechos y deberes como ciudadanos que viven en las RESEX.

Como consecuencia de las presiones y deliberaciones de estos habitantes en los consejos, se instalaron dos escuelas en la región, una en cada unidad de conservación. El actual desafío, fuera de velar por que se respeten sus derechos, consiste en meditar y reflexionar sobre cómo el ejercicio de esos derechos puede permitir satisfacer las demandas locales de manera orgánica. El modelo de las comunidades de aprendizaje, donde todos los habitantes de la región se educan y reeducan en sus prácticas sociales, parece ser el que mejor se adapta a un objetivo de educación formal en las RESEX donde trabajamos. Si el propósito en esas unidades es valorar y conservar el modo de vida tradicional, la escuela no puede romper con los métodos tradicionales de enseñanza y aprendizaje basados en relaciones familiares, y es preciso que a partir de ellos extienda su influencia a otros ámbitos.

Sabemos que el modelo globalizado de socialización es depredador, degradante, excluyente y no sostenible, al contrario del modelo que impera actualmente en esa región.

Es menester contar con un modelo educativo que respete las formas de vida tradicionales, y con los conocimientos esenciales para su reproducción cultural, social, religiosa y ancestral. Ello sólo puede emanar de la propia comunidad que se educa a sí misma.

Esta es la búsqueda a la que todos —comunidad, ejecutivos, socios y educadores externos— estamos consagrados en la actualidad.

Bibliografía:

Freire, P. Pedagogia do Oprimido. 4. ed. Rio de Janeiro: Paz e Terra, 1977 .

Freire, P. Educación y acción cultural. Bilbao: Zero, S.A. 1979, p. 121 .

Freire, P. Ação Cultural para a Liberdade. 6. ed. Rio de Janeiro: Paz e Terra, 1982 .

Garnelo, Luiza; Sampaio, Sully. Globalização e ambientalismo: etnicidades polifônicas n a

Amazônia. Hist. cienc. saude-Manguinhos , Rio de Janeiro, v. 12, n. 3, 2005.

Lei FederaL N. 9.985, de I8 de Julho de 2000 (SNUC). Diário Oficial da República Federativa do Brasil, Brasília, DF, 19 jul. 2000. Seção 1, p 01 – 06.

Salazar, M. (org.); Neves, L.; Reis, Alan; Santos, R.; Siqueira C.; Straatmann, J.; Vasconcelos, V.. Diagnóstico socioeconômico, cadastramento e formação do conselho deliberativo da Resex Riozinho do Anfrísio. ICMBio, Altamira, PA. 2008, p. 154.

Salazar, M. (org.); Neves, L.; Reis, Alan; Santos, R.; Siqueira C.; Straatmann, J.; Vasconcelos, V.. Diagnóstico socioeconômico, cadastramento e formação do conselho deliberativo da Resex do Rio Iriri. ICMBio, Altamira, PA. 2008, p. 152.

Torrado, S.S. Educación de Adultos y calidad de vida. 1. ed. Barcelona: El Roure Editorial, 1991, p. 125.

Whitaker, Dulce C.A. e Fiamengue, Elis C.. Ciência e Ideologia: as armadilhas do preconcei to. In Whitaker, Dulce. Sociologia Rural: questões metodológicas emergentes. Presidente Wenceslau, São Paulo: Letras à Margem, 2002 (pp. 19-32).

Whitaker, Dulce Consuelo A. e Bezzon, Lara Crivelaro. A Cultura e o Ecossistema: reflexões a partir de um diálogo. Campinas, São Paulo: Editora Alínea, 2006.

 

 

 

Círculo cultural
Fuente: Valéria Vasconcelos O.

 

 

 

Notes

1 En la actualidad existen RESEX donde viven diversos grupos de habitantes tradicionales, como pueblos ribereños amazónicos, recolectores de babassu, pueblos que viven en la costa marina, pescadores y quilombolas (esclavos negros que se refugiaron en escondites llamados quilombos), entre otros.

2 Si el municipio de Altamira fuera un país, ocuparía el lugar 91 entre los más extensos del mundo, mayor que Grecia y Nepal, y casi del mismo tamaño que Túnez, Surinam y Uruguay. Si fuera un estado brasileño, sería el decimosexto en superficie, algo menor que Paraná y mayor que Acre y Ceará.