Editorial

Mientras tanto, también la CONFINTEA VI ha quedado atrás. Los participantes y las redes del sector de la sociedad civil lograron manifestar de manera inequívoca y llamativa sus preocupaciones y aspiraciones, lo cual se refleja claramente en los documentos finales. Sin embargo, los compromisos financieros dejaron bastante que desear. Precisamente en vista de la crisis financiera y económica mundial y sus desastrosas secuelas para los sectores más desfavorecidos ejerceremos presiones y trabajaremos con aún más fervor en pro de nuestra causa común, a saber, la educación no formal de adultos y jóvenes.

Una conferencia como la CONFINTEA VI no consiste sólo en discursos políticos, negociaciones y debates nocturnos en torno a los documentos finales. Es también siempre una «feria de las posibilidades», una ocasión para el intercambio y la reflexión, la presentación y exposición de enfoques y métodos, proyectos y pro-gramas. La conferencia de Belém no fue una excepción. Fuera de un espacio de exposición poco frecuentado, numerosos foros y talleres ofrecieron posibilidades para el diálogo, el intercambio y el aprendizaje mutuo.

Fue uno de estos talleres el que nos inspiró para publicar el presente número de la revista Educación de Adultos y Desarrollo: el ministerio japonés de Educación, Deportes, Ciencia y Tecnología organizó un taller llamado «Políticas y gestión en el campo de la educación de adultos», dentro de cuyo contexto se debatió sobre «la institucionalización de una capacitación sistemática en centros comunitarios de educación como una forma de educación comunitaria dentro del marco de la educación a lo largo de toda la vida». Junto con especialistas de Japón y de Tai-landia discutimos sobre la realidad, los desafíos y los problemas de la educación comunitaria de adultos en países desarrollados y en vías de desarrollo. Llegamos a la conclusión de que se trata de un enfoque promisorio, tanto para las sociedades desarrolladas, primordialmente del Hemisferio Norte, como para aquellas del Sur. Sobre la base de esta experiencia y ejemplos de proyectos de África, Asia, Latinoamérica y Europa, el presente número pretende mostrar los beneficios y los efectos de la educación de adultos basada en la comunidad e invitar a dialogar y debatir sobre ella.

¿Qué ventajas ofrece? Pues en primer lugar se podría suponer que los enfoques y establecimientos comunitarios conocen de cerca las necesidades y condiciones de vida de los ciudadanos. El trabajo tiene lugar en unidades relativamente pequeñas, que promueven la participación y la cogestión ya tan sólo porque los individuos pueden apreciar y hacerse una idea de las circunstancias, necesidades y eventuales soluciones. Las personas que toman las decisiones y los actores son observados muy de cerca, lo que facilita la injerencia y la intervención. La democracia existe en función de las bases. Esto se puede apreciar claramente en el contexto de los ex países socialistas de Europa del Este y de la órbita sovié-tica. En ellos predominaban estructuras estrictamente centralistas con una clara jerarquía vertical, que reducían prácticamente a cero el margen de maniobra a nivel local. Esta situación dificultaba enormemente la participación. Pero las últimas dos décadas han demostrado de manera impresionante lo difícil que re-sulta introducir cambios, toda vez que suponen una transformación en la mente de las personas.

De acuerdo con otra tesis expuesta en este taller, las estructuras locales son más flexibles y se adecúan mejor a las necesidades y condiciones de las poblaciones destinatarias. Ello resulta también aplicable a las medidas destinadas a generar ingresos. Es aquí, en el nivel local, donde se dispone de los conocimientos sobre los mercados laborales locales y las alternativas que ofrece, como asimismo so-bre las posibilidades de acceder a puestos de trabajo a través de determinadas capacitaciones. Es aquí donde se ha de decidir —con el necesario conocimiento de causa— cómo se desarrollarán la aldea, el poblado, la ciudad, y cómo se capacitará a la población para que no quede al margen de este desarrollo.

Fascinante resulta también constatar que el enfoque de una educación de adultos basada en la comunidad une globalmente al Norte con el Sur. Ya se encuentran en marcha una serie de proyectos que han aprovechado de manera global las experiencias realizadas en un país determinado para un contexto distinto. En este número incluimos un artículo que describe cómo un modelo exitoso de edu-cación permanente a nivel comunitario, desarrollado en el Japón (los kominkan nipones), es aprovechado muy eficazmente en la cooperación para el desarrollo. De manera similar, también el modelo de las universidades populares europeas, luego de ser adaptado a las condiciones locales, es reproducido con gran éxito en el Cáucaso.

En el último decenio fuimos testigos —precisamente en el sector de la educación con miras al desarrollo— de una gestión política que se caracterizó por campa-ñas globales. Los ODM y las metas de la Educación para Todos (EPT) fueron el punto de partida de una cooperación para el desarrollo ejecutada y administrada desde «arriba» a través de programas ambiciosos y en gran escala. Esta cooper-ación se concentró en programas nacionales de construcción de establecimientos escolares y en estadísticas sobre matrículas y tasas de alfabetismo, priorizando unilateralmente la educación básica. Otras iniciativas menores, más modestas y de carácter local, se vieron en clara desventaja. Sus resultados no pueden ser comercializados tan fácilmente, y tampoco se prestan para hacer alarde a nivel nacional sobre objetivos globales. Si bien estos últimos son muy importantes, sería lamentable que opacaran la eficacia de las iniciativas y redes locales. Al menos nosotros estamos absolutamente convencidos de que la educación de adultos —la educación en sí— se desarrolla a partir de las bases y sobre todo a nivel comuni-tario. En consecuencia, el presente número pretende destacar la importancia del acceso modesto, local, al tema de la educación.

Deseo aprovechar esta ocasión para agradecer, igualmente en estas páginas al profesor (H) Dr. Heribert Hinzen, ex director del Instituto y por muchos años también editor de esta revista, por su compromiso con ella. Con su visión global del mundo ha ido forjando a lo largo de los años el perfil de «Educación de Adul-tos y Desarrollo». Le deseamos mucho éxito y suerte en su nueva función como encargado regional de DVV International para Asia Sudoriental.

Uwe Gartenschlaeger