Camilla Croso

En su conclusión, el informe sobre las deliberaciones del Consejo Internacional de Educación de Adultos en torno a los aspectos medulares de la educación de adultos a nivel mundial señala: «Considerando la educación como un derecho, fomentando la amplia visión de la educación de adultos desarrollada por el movimiento, y compartiendo nuestra experiencia acumulada, el ICAE y sus redes y organizaciones asociadas estarán en plenas condiciones para contribuir a crear un mundo donde valga la pena vivir».

Un mundo en el que valga la pena vivir – Informe de la 8ª Asamblea Mundial del ICAE

La 8ª Asamblea Mundial de la ICAE se celebró entre el 15 y el 16 de junio de 2011, en la ciudad de Malmö, Suecia. En esta ocasión, 700 participantes de 82 países debatieron con rigor y pasión en torno al mundo que vislumbramos como un lugar digno de habitar, los obstáculos que entorpecen ese objetivo, las transformaciones que se requieren y el papel que, dentro de este contexto, cumplen el aprendizaje y la educación de adultos.

En conformidad con su cultura participativa, el debate entre los miembros y las personalidades invitadas se inició mucho antes de celebrarse la reunión propiamente tal. Entre marzo y abril de este año se llevaron a cabo cuatro series de seminarios virtuales sobre los temas estructurales de la Asamblea Mundial de la ICAE: (1) El aprendizaje a lo largo de toda la vida para la sostenibilidad en un mundo afectado por el cambio climático; (2) Segumiento de los ODM, los objetivos de EPT y la Agenda de la CONFINTEA; (3) No hay derecho a un trabajo digno sin un aprendizaje digno y (4) El folkbildning nórdico frente a los desafíos mundiales. En el espacio de un mes circularon un total de 68 contribuciones y comentarios por correo electrónico, lo que preparó el terreno para un debate a fondo en la Asamblea Mundial. La elección de los cuatro temas estructurales refleja la intención de enmarcar el debate sobre el aprendizaje y la educación de adultos dentro de una perspectiva más amplia, y el reconocimiento de que los debates se desarrollan dentro de un contexto, considerando factores de tiempo y espacio.

En este sentido, hay dos aspectos contextuales importantes en cuanto al lugar donde se celebró la asamblea: el primero es la invaluable contribución del aprendizaje popular y la educación liberal de los pueblos nórdicos al campo de la ecuación de adultos. Las universidades populares fueron fundadas por primera vez en Dinamarca en 1844, luego en Suecia en 1868, con la aparición de los círculos de estudio ya en 1902. La tradición y la práctica de la folkbildning (educación popular) nórdica se ha mantenido viva hasta la actualidad.

El segundo aspecto contextual de importancia es la elección de Malmö como la ciudad anfitriona de la Asamblea Mundial. En consonancia con la presunción asumida por los Foros Sociales Mundiales de que es posible crear otro mundo, y con la visión de la actual Asamblea de la ICAE en cuanto a que debemos avanzar hacia un mundo donde valga la pena vivir, la ciudad de Malmö, tras afrontar una crisis hace 20 años, decidió pasar de ser una ciudad industrial a una ciudad sostenible y ecológica. Hoy en día, la ciudad, que acoge como anfitriona a ciudadanos de 134 nacionalidades distintas, se enorgullece de haberse convertido en una urbe ecológica del siglo 21. Aprender, comprender y empoderar a las personas fue una estrategia clave, lo cual pone de relieve la importancia central del aprendizaje y la educación de adultos en la promoción del cambio.

Con respecto al momento en que se celebra la Asamblea, destaca el hecho de que nos encontramos en medio de una serie de crisis estructurales derivadas de la subordinación del mundo a la fuerza hegemónica del capital, lo cual ha dado origen a múltiples procesos de creciente deshumanización, pérdida de dignidad y destrucción planetaria. En ese contexto están en riesgo todos los derechos humanos y ambientales, incluidos el derecho a la educación y el derecho al aprendizaje y la educación de adultos en particular. En la actualidad, 700 millones de personas siguen siendo analfabetas, de las cuales dos tercios son mujeres, y según se estima en el Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo para 2011, el 75 % de los países no logrará alcanzar las metas relacionadas con la educación de adultos.

Por otra parte, es precisamente en ese contexto donde la educación se sitúa como elemento central en la agenda de los movimientos sociales. La interrogante esencial en los debates es qué tipo de educación se requiere, para así fortalecer la ciudadanía, fomentar el pensamiento crítico y la acción, y promover todos los derechos humanos. En el ámbito del aprendizaje y la educación de adultos, el Foro Internacional de la Sociedad Civil (FISC), celebrado con anterioridad a la Conferencia de la CONFINTEA de 2009, en el cual al ICAE le cupo un papel destacado, constituyó una excelente ocasión para realizar dicho debate, como también pueden serlo los procesos de seguimiento y supervisión del Marco de Acción de Belém y de los ODM y objetivos de EPT que culminan el año 2015.

Igualmente digna de mención es la Conferencia Rio+20 sobre Desarrollo Sostenible que tendrá lugar en junio de 2012, la que ofrecerá una valiosa oportunidad para consagrarse al análisis, el debate y la formulación de compromisos con miras a crear un paradigma centrado en las personas que dignifique al ser humano.

Comprender de manera crítica la situación en que nos encontramos es el primer paso para afrontar y superar los numerosos desafíos que se nos presentan. La desigual distribución de la riqueza y los bienes entre los países y al interior de los mismos ha sido una característica distintiva (y creciente) de nuestro mundo durante siglos, como también lo han sido las múltiples formas de discriminación que prevalecen hoy en día. La desigualdad se basa en estructuras patriarcales, cuya desarticulación sigue siendo un desafío fundamental para todos quienes luchan por la justicia.

Pleno

 

 

 

 

Pleno
Fuente: DVV International

 

 

 

 

 

La serie de crisis actualmente en curso va acompañada de un deterioro de la legitimidad del poder económico imperante, sin que todavía haya declinado la influencia militar y política. Existe, asimismo, una pérdida de hegemonía, de coordinación del poder, que se ha perpetuado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Ello crea un ambiente de trastornos, un crisol que, al mismo tiempo que genera incertidumbre y riesgos, también abre brechas que permiten impulsar las diversas luchas que deben librarse para profundizar la democracia y promover un mundo donde la economía esté al servicio del bienestar y de una vida digna para todos.

Aun cuando la legitimidad del actual modelo se ha visto debilitada, el mundo sigue subordinado a la fuerza hegemónica del capital, el cual frente a la crisis puede experimentar tensiones aun más acentuadas para garantizar su predominio y reciclar versiones de sí mismo, como el así llamado «negocio verde», que imprime un nuevo impulso a un modelo inviable que ofrece solo tecnología cuestionable y privatización como una fórmula utópica. La subordinación del mundo al capital tiene profundas consecuencias de amplio alcance para la humanidad y la naturaleza. Uno de los problemas subyacentes es la flexibilidad laboral y su precariedad, en el sentido de que las desigualdades que caracterizan a nuestro mundo se basan en un mercado laboral flexible y precario.

El tema de la mujer y el mundo laboral están marcados por múltiples formas de discriminación por razón de género. En primer lugar, el mercado laboral discrimina a las mujeres en su acceso al trabajo, en la estigmatización de que son objeto, en los salarios notoriamente más bajos que reciben y en las mayores dificultades que tienen para ascender a puestos de poder. Por añadidura, se otorga escaso reconocimiento al valor del trabajo no remunerado del cuidado de la familia, el que sigue estando estrictamente asociado al ámbito de la mujer en la división de roles basada en el género. Otro fenómeno de creciente importancia es la acumulación de trabajo que deben soportar las mujeres migrantes, sobre las que recae una doble responsabilidad económica al tener que trabajar en el extranjero y transferir parte de su salario a su país de origen.

La fuerza hegemónica del capital también se funda en la relación de hombres y mujeres con la naturaleza y el medio ambiente. De acuerdo con este modelo, existe un patrón insostenible de producción y consumo alimentado por una explotación ilimitada de la naturaleza para generar utilidades, en el que la naturaleza es, por ese motivo, sometida a una creciente privatización, por lo que se concentran las utilidades, aumentan las desigualdades y se priva de sus derechos a poblaciones enteras. En este contexto, la ciencia y la tecnología suelen ser instrumentalizadas por la lógica del mercado para servir a sus propósitos, con lo que se eliminan las consideraciones éticas y sociales. La arquitectura del poder internacional ha empeorado los problemas ambientales, ya que los estados prefieren ajustarse a las normas de la Organización Mundial de Comercio, que de hecho van a contrapelo de lo señalado en acuerdos ambientales multilaterales.

Por otra parte, hemos estado presenciando algunos esfuerzos novedosos, originales e inspiradores destinados a proponer modelos alternativos. En todo el mundo se están poniendo en práctica iniciativas que se enmarcan dentro de criterios tales como «justicia ambiental», «justicia climática» y «justicia de la biodiversidad». Esta última les asigna a los guardianes de la biodiversidad —las agricultoras, los pueblos aborígenes, los pueblos de pescadores— un papel central en la formulación de políticas. Asimismo, distintos países han estado incluyendo los derechos ambientales junto con los derechos sociales, culturales y económicos, y por su parte Ecuador ha reconocido en su constitución a la naturaleza como un patrimonio portador de derechos. El paradigma del buen vivir, que está ganando terreno en Latinoamérica, aboga en favor de distintas maneras de convivir, de manera armónica, equitativa, recreando las relaciones entre el ser humano y la naturaleza, inspirándose en la manera en que los pueblos aborígenes viven y perciben el mundo.

También hemos visto alzarse voces y movimientos, que estructuran iniciativas colectivas en torno a la justicia ambiental, climática y económica. Las mujeres han cumplido una función primordial y son agentes de cambio fundamentales en las luchas contra la explotación de combustibles fósiles y la contaminación, en favor de la higiene del medio ambiente y la soberanía alimentaria, contra la privatización de la naturaleza, y en favor del acceso a energías renovables, entre otras.

En efecto, los movimientos inspiradores y las voces colectivas se están multiplicando en todo el mundo, cruzando la frontera Norte-Sur, y comprometiendo la participación de hombres y mujeres de todos los grupos etarios, con un alentador predominio de jóvenes y una especial

mente destacable participación de mujeres en la llamada Primavera Árabe. Estas demandas en favor de una profundización de la democracia, mayor libertad de expresión, reconocimiento, autodeterminación y justicia social son un testimonio de la resistencia y la indignación frente a un mundo perturbador que podemos, y lograremos, cambiar.

Visita de estudio al Ekocentrum Syd in Malmö

 

 

Visita de estudio al Ekocentrum Syd in Malmö
Fuente: DVV International

 

 

Reconocer los fundamentos políticos de la educación es un paso fundamental para provocar los cambios que vislumbramos. El ICAE, junto con las organizaciones sociales y los movimientos asociados, actúan en defensa y promoción del aprendizaje y la educación de adultos desde la perspectiva de la transformación política y social. Consideramos como elementos centrales de nuestros debates e iniciativas el fomento del pensamiento crítico, del aprendizaje en el diálogo mutuo, de una interpretación del mundo que permita cambiarlo. Es inspirándonos en la riqueza de nuestra experiencia colectiva, en lo que hemos aprendido con la educación popular, la educación feminista, el folkbildning, y muchas otras experiencias, como logramos avanzar en la lucha por el derecho al aprendizaje y la educación de adultos. Es apoyándonos en esta percepción y experiencia acumulada que exigimos a los estados, a las organizaciones internacionales y a otros responsables de formular políticas, que adopten medidas adecuadas en favor de la justicia social, ambiental, económica y de género, y dentro de este contexto, en favor del derecho al aprendizaje y a la educación de adultos.

Actividades en Folklets Park

 

 

 

 

Actividades en Folklets Park
Fuente: DVV International

 

 

 

El aprendizaje y la educación de adultos es un derecho consagrado en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. El comité de dicho Pacto ha señalado con claridad que «el ejercicio del derecho a la educación no está limitado por razones de edad ni de género, y se aplica por igual a niñas y niños, jóvenes y adultos, incluidos los ancianos». Por otra parte, el proceso de la CONFINTEA, que data de hace largo tiempo, ha ofrecido una visión inspiradora y holística del aprendizaje y la educación de adultos. Considerando la educación como un derecho, fomentando la amplia visión de la educación de adultos desarrollada por el movimiento, y compartiendo nuestra experiencia acumulada, el ICAE y sus redes y organizaciones asociadas estarán en plenas condiciones para contribuir a crear un mundo donde valga la pena vivir.