Rita Süssmuth “La educación de adultos requiere contar con un proceso independiente de alcance mundial”

Entrevista a cargo de Uwe Gartenschlaeger – DVV International
Fotografías de Ruth Sarrazin

La profesora doctora Rita Süssmuth es presidenta de la Asociación Alemana para la Educación de Adultos. Entre 1987 y 2002 fue miembro del Parlamento Alemán. Asimismo, ha estado involucrada en muchas otras áreas, en particular las relacionadas con la migración, la integración y el cambio demográfico. En 1997 presidió la CONFINTEA V de la UNESCO, que se celebró en Hamburgo. Conversamos con ella acerca de su evaluación de los debates que tienen lugar actualmente en todo el mundo, y sobre los efectos del proceso de CONFINTEA.
 



Profesora doctora Rita Süssmuth, al analizar en retrospectiva la CONFINTEA V celebrada en Hamburgo, ¿cuáles fueron, a su juicio, los resultados más importantes?

Con la inclusión, por primera vez en la historia, de representantes de la sociedad civil y de ONG en la Conferencia de la UNESCO sobre educación de adultos, a la cual anteriormente solo asistían delegaciones de gobiernos, fue posible abrir nuevos horizontes. Los representantes de las ONG conformaban un grupo muy dedicado, asertivo y díscolo. Pusieron importantes temas sobre el tapete, a los cuales anteriormente se había prestado menos atención, ya fuera la educación para todos o la educación formal e informal. Influyeron poderosamente en las conclusiones de la conferencia. Las negociaciones no siempre fueron fluidas debido a la heterogeneidad de los participantes y a su relativa inexperiencia en esos procesos. Sin embargo, sus resultados se han mantenido extremadamente estables en el tiempo.

Los diez encabezados temáticos en la declaración final —Plan de Acción para el Futuro— marcaron un hito en el desarrollo de la educación de adultos a nivel mundial [para mayores detalles, véase la página 29, N. de la R.], y muchos de ellos conservan todavía una enorme vigencia. A mi juicio, y creo representar el sentir de muchos de quienes participaron en ese encuentro, en la CONFINTEA V nos inundó un espíritu de renovado optimismo.

Con respecto a la CONFINTEA hoy en día, ¿cómo evalúa los resultados de Belém y la importancia del proceso? ¿Necesitamos contar aún con el proceso de la CONFINTEA?

A este respecto quisiera ser muy clara: la educación de adultos requiere contar con un proceso independiente de alcance mundial. De lo contrario, correrá el riesgo de ser subsumida en otros contextos. Seguimos precisando la existencia de un foro mundial donde podamos exponer los logros y los objetivos incumplidos en relación con importantes temas —solo por nombrar algunos, pensemos en la alfabetización o el problema de los grupos marginados—, además de analizar todas sus facetas.

2015 se perfila como un año decisivo. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y el proceso de Educación para Todos (EPT) están llegando a su fin y es preciso renegociar sus términos. ¿Cómo juzgaría el debate que se ha venido desarrollando hasta la fecha?

Si nos preguntamos cuáles han sido los logros, la respuesta arroja un panorama contradictorio. Por una parte, me parece que se está reconociendo progresivamente la importancia de la educación para el desarrollo humano. La proporción de personas que tienen acceso a la educación ha aumentado. En comparación con la situación observada a comienzos del siglo, hoy en día nos encontramos con que la cantidad de personas excluidas de la educación ha disminuido a la mitad. Aun así, siguen siendo muchos los afectados por este problema, especialmente en los países más pobres. Es preciso que sigamos preguntándonos quiénes no pertenecen aún al segmento “para todos” en la “educación para todos”. Tengo la impresión de que las exclusiones del pasado corresponden también a las nuevas exclusiones. Solo consideremos la situación de las personas con discapacidades, para quienes, todavía en muchos casos, el inveterado prejuicio que lleva a muchos a pensar que “no vale la pena capacitarlas” sigue teniendo una enorme influencia a pesar de haber sido refutado hace mucho tiempo por las investigaciones sobre el cerebro. Desgraciadamente, muchos de estos casos de exclusión afectan incluso a países con un alto grado de desarrollo; baste recordar, a este respecto, la situación de los romaníes en Europa. Aún se requieren cuantiosas inversiones para financiar la contratación de maestros y la formación docente. También necesitamos edificios y debemos trabajar con los padres a nivel local para realizar progresos.

Si bien percibo una fuente de oportunidades en la agenda de desarrollo para después de 2015, ello no es garantía suficiente de que nuestras peticiones sean atendidas. Aun cuando veo con buenos ojos la amplitud de los debates, también advierto un peligro en la incipiente estructura de relaciones y alianzas basadas en el poder, que se preocupan más que nada de proteger los recursos al tiempo que se desentienden de los grupos vulnerables y de los pueblos y regiones afectados por la pobreza. En el caso de la educación, lo anterior se traduce en un predominio del análisis de costos y beneficios, en el que se pierde completamente de vista nuestro punto de partida: concebir la educación como un derecho humano fundamental. Por ejemplo, ahora se habla de la necesidad de contar con “las mentes más brillantes”, postura que resulta inaceptable desde la perspectiva de la inclusión social y de los derechos humanos. No existen personas ineptas de nacimiento. La tarea de la educación consiste en fomentar los talentos y oponerse a la exclusión y la denigración, como ocurre, por ejemplo, con el trato a los adultos mayores.

 

 

 

 

Uwe Gartenschlaeger y la profesora doctora
Rita Süssmuth durante la entrevista

 

 

¿Cuáles son los mensajes fundamentales de la educación de adultos para la próxima década?

En primer lugar, que procuremos lograr lo que aún no hemos conseguido, por ejemplo en el ámbito de la alfabetización y la enseñanza básica.

Luego debemos dejar en claro que el objetivo de la educación consiste en lograr que las personas adquieran una condición individual, social y profesional que les permita llevar una vida independiente y cultivar el aprendizaje a lo largo de toda la vida, el cual sigue siendo un hijo adoptivo en nuestra sociedad. Incluso en países desarrollados, aprender a lo largo de la vida no es una práctica generalizada, sino una decisión muy personal. Por lo general no se hace comprender a las personas que sin la educación permanente no serán capaces de mantener o de recuperar su lugar en la sociedad. No es de extrañarse que, a muchas personas, la vida en un clima de vertiginoso desarrollo propio del mundo globalizado les resulte peligrosa y abrumadora y que por ello tiendan a rehuirla.

Aunque no es fácil predecir el futuro, hay algo de lo que sí tenemos certeza: mientras más frecuentes e intensivas sean las oportunidades para que las personas debatan entre sí sobre las perspectivas futuras y los riesgos que conllevan, y traten de encontrar soluciones, menor será el impacto desestabilizador en su vida diaria.

Haciendo un análisis retrospectivo, ¿cuál fue la relevancia de los ODM y la EPT?

La claridad de los ODM permitió aplicar un proceso orientado a las metas y revisarlo de manera permanente. De este modo, ha sido posible contar con medidas de control más eficaces, lo que se aprecia cada vez más patentemente a medida que nos acercamos a 2015.

Sobre la base del proceso de EPT, el objeto de atención concreto y pertinente es la educación para todos como punto de partida. Poner la educación al alcance de aquellas personas que anteriormente han sido marginadas sigue siendo una necesidad fundamental. Al mismo tiempo —y es en este punto donde adquiere relevancia el debate sobre los objetivos de desarrollo sostenible— debemos preguntarnos: “¿Cuál queremos que sea nuestro medio de sustento en el mundo del futuro?” Tenemos que dar a conocer los objetivos mundiales en esta materia, y la educación puede sernos de utilidad para ofrecer soluciones y lograr esos propósitos.

Volviendo a la conferencia de Hamburgo de 1997, ¿cuál fue la experiencia que más la impresionó?

Sin duda, la noche de las negociaciones, en la que los debates se prolongaron hasta las primeras horas de la madrugada, cuando finalmente logramos convenir el Plan de Acción para el Futuro. Durante varias horas se mantuvo pendiente la respuesta a la pregunta de si sería posible llegar a un compromiso de consenso entre representantes de las ONG y delegaciones gubernamentales. Finalmente se logró ese objetivo y todos los participantes abandonaron la sala de conferencias con la sensación de que la controversia había sido fructífera.

Usted ha sido presidenta de la Asociación Alemana para la Educación de Adultos durante 25 años. ¿Por qué la educación de adultos es una causa que está tan próxima a su corazón?

Porque la educación de adultos —más bien, el hecho de aprender desde que llegamos al mundo hasta el fin de nuestros días— es para mí una preocupación y un desafío que, en definitiva, debemos encarar con seriedad. Es preciso que el aprendizaje a lo largo de toda la vida —y en él se incluye la educación de adultos— sea cuanto antes tipificado jurídicamente en el ámbito de la enseñanza y reciba una financiación apropiada.

La educación para todos adquiere sentido en el contexto del aprendizaje a lo largo de toda la vida, y aún está pendiente su implementación. Me parece escandaloso que la educación de adultos aún no se encuentre plenamente integrada en el sistema de enseñanza.

Profesora doctora Süssmuth, muchas gracias por la entrevista.