La historia de Tamara, Uzbekistan

¿A qué edad comenzó a asistir al curso de alfabetización informática?

Asistí al curso de alfabetización informática en 2012. En ese entonces yo tenía 75 años. Era la alumna más anciana del grupo de participantes. Ahora tengo 76 años y mi mayor deseo es asistir a un curso de inglés dentro de cualquier proyecto orientado a la tercera edad.

¿Qué tipo de conocimiento echa en falta?

Ahora estoy jubilada, pero soy médica y cuento con una buena formación profesional. Primero trabajé como terapeuta y más tarde como radióloga. Sin embargo, nunca durante mi carrera tuve que trabajar con una computadora. En nuestra época, la informática no era una asignatura que se enseñara en las escuelas o en la educación superior. Me encontraba muy alejada de la tecnología, hasta el punto de que ni siquiera sabía cómo encender una computadora.

¿Qué fue lo que más le costó al aprender en la edad adulta?

Temía que si presionaba accidentalmente la tecla equivocada iba a estropear o dañar algo. Me costó mucho superar ese miedo. Solo gracias a la ayuda de un instructor muy atento y paciente pude ir librándome gradualmente de ese temor. Por eso le guardo una enorme gratitud.

¿Por qué deseaba tomar un curso de alfabetización informática?

Me enteré por mis amigos de que se ofrecía ese curso para adultos mayores. Ellos ya se habían inscrito y se había alcanzado el límite de participantes. Cuando me comuniqué con los organizadores del curso ya era algo tarde, por lo que no fui aceptada. Pero como estaba empeñada en aprender, pedí insistentemente que me incorporaran al grupo y al final los organizadores hicieron una excepción y aumentaron en una persona la cantidad de alumnos. Para ser sincera, extrañaba enormemente establecer una comunicación. Puesto que en la actualidad los jóvenes están más enfrascados en sus asuntos, para nosotros los ancianos la comunicación adquiere mayor importancia. La soledad es nefasta para el ser humano. A pesar de que vivo con mi hija, ella está obligada a dedicar gran cantidad de tiempo a su profesión. Hay momentos en que no tengo a nadie con quién hablar, con quién conversar sobre algún tema.

¿Ha cambiado su vida después del curso? ¿Qué es lo que ha cambiado concretamente?

Al finalizar el curso había aprendido a usar el correo electrónico y a dibujar con el programa Paintbrush, y había logrado manejar algunos otros programas computacionales. Mi hija me compró una computadora portátil. Cuando antiguamente solía enviar cartas y fotografías por correo ordinario a mis parientes que viven en Rusia, por alguna razón no llegaban a destino y nadie las pudo ver. Ahora eso ya no es problema, pues intercambiamos correspondencia y enviamos fotos por correo electrónico; la comunicación mejoró y se convirtió en una actividad habitual. Les escribo a mis parientes en Tiumén y en Janty-Mansi. A través de Internet he encontrado a mis compañeros de clase y a amigos en Moscú y San Petersburgo, por lo que mi círculo social se ha extendido y la vida se ha vuelto más interesante. Todos los alumnos de este curso nos hicimos amigos y seguimos reuniéndonos y comunicándonos. Este curso ha ampliado mi vida y se han renovado mis energías. Durante mi tiempo libre me encanta pintar usando un programa computacional. Escogí algunas tarjetas de saludo y las rediseñé. Me gusta dibujar animales. Gracias a Internet, también ha aumentado la variedad de mis lecturas. Por ejemplo, ahora estoy leyendo a un autor llamado Diprak Chopra. Se trata de un médico y escritor que ha escrito muchos libros sobre espiritualidad y medicina alternativa. Escribe reflexiones muy interesantes acerca de la vida.

¿Qué le recomendaría a cualquier persona que desea asistir a un curso como este?

Le aconsejaría no temerle a nada. La edad no es impedimento para aprender.

 

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