Stephen Evans

Stephen Evans, Director Ejecutivo
Learning and Work Institute
Gran Bretaña

 

 

 

 



Educación de Adultos y Desarrollo: ¿Qué habilidades y competencias necesitamos para ­sobrevivir en el futuro?

Stephen Evans: El aprendizaje y el desarrollo de habilidades son fundamentales para vivir en una sociedad justa, inclusiva y próspera. Ellos ayudan a las personas a cumplir un papel activo en su comunidad y su sociedad, a apoyar a sus hijos en su educación y desarrollo, y son cada vez más indispensables para conseguir un empleo y aprovechar oportunidades profesionales.

Sin embargo, actualmente en Gran Bretaña muchas personas se encuentran marginadas de las oportunidades y carecen de la enseñanza y las habilidades que necesitan.

Habilidades esenciales: Según la Encuesta sobre Habilidades para la Vida realizada en 2011, uno de cada cuatro adultos posee escasas habilidades de cálculo, y uno de cada seis cuenta con limitadas capacidades de lectura y escritura. El Censo de 2011 reveló que 850.000 adultos “no dominaban satisfactoriamente” el idioma inglés. Lo preocupante es que en la Evaluación de la OCDE de las Competencias de Adultos realizada en 2013 Gran Bretaña figura entre los cuatro países con el menor nivel de capacidades de lectura, escritura y cálculo entre los jóvenes de entre 16 a 24 años de edad. Alrededor de uno de cada cuatro adultos carece de habilidades digitales básicas. Todo lo anterior está vinculado a deficiencias en la capacidad financiera, la ciudadanía activa y la capacidad sanitaria.

La importancia de estos aspectos esenciales no hará sino aumentar. Nuestra economía y nuestra sociedad están cambiando. Debido al avance de la tecnología, las habilidades digitales adquieren cada vez mayor relevancia para acceder a la administración pública, para abrir nuevas vías de aprendizaje, y para conseguir trabajo. Son cada vez más los empleos en que se exige poseer conocimientos básicos de lectura, escritura y cálculo. En la actualidad, solo una de cada dos personas sin cualificaciones tiene empleo.

Habilidades profesionales y técnicas: Más allá de este núcleo básico de habilidades, existe una gama de habilidades técnicas y profesionales que resultan fundamentales para los sectores florecientes del futuro, como la tecnología, la ingeniería y la ciencia. En este aspecto, Gran Bretaña exhibe cifras relativamente satisfactorias en cuanto a habilidades de nivel superior, y cuenta con algunas de las mejores universidades del mundo. Sin embargo, su plataforma de habilidades intermedias es menos sólida. A pesar de que cuenta con algunos programas de enseñanza de gran calidad, y en varios sectores ha alcanzado un liderazgo mundial, Gran Bretaña exhibe un porcentaje relativamente bajo de empleados cualificados para desenvolverse en el nivel intermedio. Esta situación puede suponer un escollo para los trabajadores que aspiran a progresar desde un empleo con baja remuneración y no cuentan con las habilidades que les permitan ganar un sueldo más alto, y también para los empleadores que pretenden competir en la economía mundial.

Adaptabilidad y flexibilidad: Lo principal que sabemos sobre el futuro es que no puede predecirse con exactitud. Muchos de los empleos del futuro aún no han sido inventados, y también van a crearse nuevas maneras de conectar a las personas y de interactuar con ellas. Al mismo tiempo, la población de Gran Bretaña está envejeciendo y la vida laboral se está extendiendo: hoy en día, es probable que quienes finalizan su educación escolar tengan por delante una carrera de 50 años. Por tanto, resulta fundamental asegurarse de que las personas cuenten con las herramientas para adaptarse y responder frente a los cambios y la incertidumbre. Ello supone, asimismo, actualizar las habilidades a medida que progresa la tecnología, y cambiar numerosas veces de empleo y de carrera. El aprendizaje y la flexibilidad son la mejor manera de ayudar a la gente a adaptarse a los cambios y obtener de ello el máximo provecho.

¿Cómo podemos adquirirlas?

La flexibilidad y la adaptabilidad son tan decisivas para nuestro sistema de aprendizaje y desarrollo de habilidades como para nuestra sociedad y nuestra economía. Las personas aprenden de diversas maneras: de sus amigos, de la familia y de sus colegas, en el lugar de trabajo, en el hogar o en la comunidad, en línea o en la sala de clases. Cualquier tipo de aprendizaje —ya sea formal y conducente a una cualificación, ya sea informal y concentrado en un tema específico— es valioso.

Habilidades fundamentales: Quienes estén familiarizados con el informe “Aprender durante la vida: Indagación sobre el futuro del aprendizaje a lo largo de toda la vida” (“Learning through life inquiry into the future for lifelong learning”) sabrán que en él se recomendaba un repertorio de capacidades que todo ciudadano debería tener en el siglo XXI. El Instituto para el Aprendizaje y el Trabajo (Learning and Work Institute) de Gran Bretaña ha llevado adelante esta iniciativa, y sostiene que este país debería duplicar su inversión en habilidades básicas, de modo que los adultos tengan la oportunidad de desarrollar sus competencias de lectura, escritura, cálculo, digitales, sanitarias, financieras y de ciudadanía para el año 2030. Asimismo, hemos elaborado el Currículum de los Ciudadanos, como una nueva herramienta para alcanzar ese objetivo: es gestionado a nivel local, ha sido elaborado con la activa participación de los alumnos, e interrelaciona habilidades para la vida como el idioma, la lectura, la escritura y el cálculo con habilidades sanitarias, financieras, digitales y cívicas. Los resultados de nuestros proyectos piloto han sido positivos: profesionales del área y alumnos nos han informado de los beneficios, y hemos registrado considerables ahorros en otros servicios públicos, porque las personas están más comprometidas. Por ejemplo, un ayuntamiento ahorró 4,35 euros por cada euro gastado.

Habilidades profesionales y técnicas: El Gobierno británico ha dado a conocer un Plan de Habilidades basado en las conclusiones del Panel Independiente sobre Educación Técnica encabezado por Lord Sainsbury. Su objetivo consiste en establecer itinerarios claros para la educación técnica. El Learnig and Work Institute acoge con agrado los principios y las aspiraciones contenidos en estos cambios: la prueba definitiva de su eficacia la aportarán los detalles de su implementación y la manera en que puedan aplicarse a los adultos y a los jóvenes de 16 a 19 años. La política sobre formación de aprendices es otra de las iniciativas clave del Gobierno en esta área: combinar el trabajo con la capacitación sobre habilidades profesionales y técnicas. Ya se han asignado 3 millones de cursos de formación de aprendices que comenzarán en 2020, y su contenido será determinado por los empleadores. El Learning and Work Institute aprueba con agrado los esfuerzos por ampliar los cursos de formación de aprendices, pero ha recomendado que se preste mayor atención al acceso (para que así cualquier persona en condiciones de aprovecharlos pueda inscribirse en ellos) y a la calidad (de modo que dichos cursos reporten beneficios tangibles a los empleadores y a los participantes). Tanto el Plan de Habilidades como la ampliación de la formación de aprendices sólo tienen validez en Inglaterra, mientras que los gobiernos de Escocia y Gales cuentan con planes propios.

Adaptabilidad y flexibilidad: Por último, es indudable que las modalidades de aprendizaje han cambiado, están cambiando, y seguirán cambiando. Por ejemplo, se ha observado un notable aumento en el uso de los métodos de aprendizaje digitales y virtuales. En nuestro Instituto nos enorgullecemos de ser pioneros en este campo: desde el desarrollo de nuevas modalidades de aprendizaje digital en las prisiones y el apoyo a colleges de educación postsecundaria para crear nuevos métodos de aprendizaje virtual, hasta la incorporación de la tecnología en el aprendizaje familiar y el uso de las aplicaciones para teléfonos móviles. Lo anterior también entraña una mayor preocupación por el aprendizaje de contenidos breves (“bite-size learning”) y el aprendizaje con métodos informales, como también por las cualificaciones tradicionales que requieren una formación más prolongada. Todo ello brinda oportunidades sumamente atractivas: la travesía solo está comenzando.

¿Quién debería inculcarlas?

La respuesta breve sería: ¡Todos! Cuando se imparte una enseñanza más formal, es fundamental que proporcionemos los recursos adecuados a nuestro sistema de aprendizaje y desarrollo de habilidades, como también que establezcamos normas apropiadas y ofrezcamos oportunidades de desarrollo profesional. Una de las lecciones básicas derivadas del perfeccionamiento de las normas escolares de Inglaterra es que el liderazgo y la calidad de la enseñanza son más importantes; lo mismo vale para todas las modalidades de aprendizaje. Los profesionales que trabajan en nuestro sistema de aprendizaje y desarrollo de habilidades tienen en sus manos el futuro del país, por lo que necesitan recibir la formación y la ayuda apropiadas para permitirles cumplir su tarea.

Con todo, el aprendizaje no solo tiene que ver con las aulas y las cualificaciones. En el Learning and Work Institute realizamos una intensa labor con las instituciones que imparten enseñanza a las familias y a la comunidad. He constatado de primera mano el poder que tienen estos enfoques menos formales aplicados al aprendizaje. Y la mayoría de nosotros ha adquirido habilidades en el lugar de trabajo al pedirle a un colega que nos entrene. Por eso tengo claro que la respuesta a los desafíos del futuro es una sociedad del aprendizaje. Vivimos en una época difícil, con reducciones en el gasto público y un clima de gran incertidumbre. Aprender es la mejor respuesta a esta situación, y en todo el Reino Unido y el continente europeo podemos distinguir muchos faros que nos señalan el camino.